Este martes entra en vigor la nueva reestructuración de las bonificaciones a los combustibles, aprobada por el Gobierno dentro del paquete de medidas para amortiguar las consecuencias del conflicto en Oriente Medio.
El diésel pasa a tener un descuento de 20 céntimos por litro (el doble que en agosto), mientras que la gasolina se queda en solo cinco céntimos por litro (la mitad que el mes pasado).
El plan original trazado a finales de junio establecía una retirada progresiva de las ayudas fiscales tras el descuento general de 20 céntimos aplicado en primavera. La hoja de ruta fijaba rebajas de 15 céntimos en julio, 10 céntimos en agosto y 5 céntimos en septiembre, para extinguirse definitivamente en octubre.
Sin embargo, el Real Decreto contemplaba una «cláusula de salvaguarda»: si la inflación del carburante medida a través del IPC superaba el 15 % en el mes previo, se activaría automáticamente un descuento máximo de 20 céntimos por litro en el mes posterior.