En CSIF Melilla» queremos conmemorar este Primero de Mayo con firmeza y responsabilidad, pero también lo hacemos con preocupación ante la situación de incertidumbre y las dificultades que afronta España y sus trabajadores», afirma el sindicato en nota de prensa.
Apunta que comparte la preocupación de los melillenses ante «la inestabilidad política, la ausencia de Presupuestos Generales del Estado que afectan a nuestra ciudad y los problemas reales de la gente: los altos precios en la cesta de la compra, la carestía de la vivienda, de la energía, los cortes de agua, las situaciones de enorme paro y precariedad laboral que afectan fundamentalmente a nuestros jóvenes y mujeres, o el deterioro progresivo de nuestros servicios públicos».
En la actualidad, destaca, un 45,9 % de los melillenses se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social. Según la última encuesta de Condiciones de Vida del INE, la población con carencia material y social severa se sitúa en el 10,8 por ciento, y un 22% afirma llegar a fin de mes con dificultad o mucha dificultad.
CSIF valora la evolución al alza en el empleo el mes de marzo. «Sin embargo, nos tememos que la creación de empleo no da más de sí y la tasa de paro casi triplica de forma estructural a la de la Unión Europea, con un volumen de fijos discontinuos y contratados temporales de Planes de Empleo que maquilla la precariedad en el trabajo».
«Tenemos aún pendiente una reforma en profundidad de nuestro sistema productivo y nuestro empleo continúa ofreciendo las mismas debilidades históricas. Además, nos tenemos que preparar como sociedad a los retos que plantea la Inteligencia Artificial».
A corto plazo, la apuesta de CSIF «pasa por la reducción de la jornada (35 horas semanales), la igualdad real entre mujeres y hombres, el teletrabajo, la racionalización de horarios para conciliación efectiva sin merma de productividad y la lucha sin cuartel frente al trabajo a demanda».
Además, aprovecha este Primero de Mayo para denunciar la situación de discriminación que afecta a los trabajadores de las administraciones públicas. «Exigimos la negociación inmediata de un nuevo acuerdo salarial (el actual concluyó el pasado 31 de diciembre) y la negociación de la oferta de empleo público de este año».
A día de hoy, los servidores públicos, que en Melilla son alrededor de 14.000, tienen sus sueldos congelados y «calculamos que el Gobierno está reteniendo más de 1.500 millones de euros, sumando el retraso del 0,5 por ciento adicional que aún nos deben desde el año pasado».
Por ello, «arrastramos una pérdida de poder adquisitivo de un 8 por ciento desde 2022, tras el acuerdo firmado con CCOO y UGT y que CSIF no suscribió, y de un 20 por ciento desde los recortes de 2010», señala.
Pese a las dificultades, CSIF celebra este Primero de Mayo como tercera fuerza sindical de España, «defendiendo con orgullo nuestro crecimiento, que nos posiciona como alternativa sindical a las organizaciones de clase. Somos sindicato más representativo en las administraciones públicas, mayoritario en la Administración General del Estado y seguimos multiplicando nuestra presencia en el ámbito privado».
Por eso, «España necesita ya una reforma de la Ley Sindical para trasladar al debate público y a la negociación colectiva la pluralidad de opciones de la sociedad española, que supera con creces a la de las dos organizaciones tradicionales de clase», concluye.