El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, reafirma su compromiso de construir una segunda planta desaladora ante el deterioro de la actual y el mal funcionamiento del cuarto módulo.
Imbroda afirma que la ciudad necesita dos plantas, como Ceuta, y que esta se construirá con financiación estatal o autonómica a largo plazo.
El presidente de la Ciudad exige al Gobierno central que ceda el control del Pantano de las Adelfas a la Ciudad Autónoma. Considera que esta infraestructura podría servir como reserva estratégica de agua para situaciones de emergencia.
Además, acusa al Ministerio de Transición Ecológica y a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir de no asumir su responsabilidad en la gestión del agua en Melilla. Rechaza que el tema se use con fines políticos y pide soluciones efectivas para los ciudadanos.