La Asociación Guelaya-Ecologistas en Acción Melilla y la Sociedad Española de Ornitología de la ciudad han interpuesto una denuncia ante la Guardia Civil por un caso de maltrato animal.
Según explica uno de los integrantes de Guelaya, el pasado martes, 29 de julio, encontraron en la fuente de Rostrogordo varios pájaros cubiertos de pegamento “moribundos y muertos”.
Manuel Tapia Claro recuerda que “todas las cazas de pajarillos están prohibidas”, según recoge ley de Patrimonio Natural.
Entre los ejemplares heridos se encuentran “especies vulnerables y necesarias para el ecosistema”, como el carbonero, principal depredador de la oruga procesionaria.
Desde Guelaya alertan del aumento de esta práctica que tacha de “ecocidio” y que, según subraya, “se comete con impunidad” en diferentes espacios naturales de Melilla.