El ministro José Manuel Albares alega «problemas técnicos» que todavía hay que solventar para justificar el intento frustrado de reabrir la aduana comercial entre Melilla y Marruecos del pasado 8 de enero. Admite que ambos países esperaban oficializar ese día esa reapertura con un primer intercambio comercial, que finalmente fracasó al impedir las autoridades marroquíes el paso de la mercancía.
El presidente Juan José Imbroda admite que la Ciudad Autónoma no tiene ninguna información al respecto, que «se está obviando o se está despreciando al Gobierno local en el sentido de tener algún contacto o alguna información». Como «convidados de piedra en esta historia», cree que argumentar razones técnicas «a estas alturas de la película ya está bien».
En una entrevista en RNE, Imbroda entiende que, «por una mezcla de razones políticas y económicas», Marruecos no quiere que se reabra la aduana comercial de Melilla ni que se cree una en Ceuta. Está convencido de que el país vecino «está más a gusto si ambas ciudades autónomas están más ahogadas económicamente».
Pidiendo que el Gobierno de España «se deje ya de bombas de humo», el presidente de la Ciudad sostiene que lo que sucedió la semana pasada con la aduana comercial «es una vuelta de tuerca para aburrir, para ahogar y desilusionar». De igual modo, califica de «grave» que no se haya creado en Melilla «una alternativa económica consolidada y sostenible». Reconoce que «echa de menos» que el Ejecutivo central «no vuelque los ojos con Melilla, que se ponga manos a la obra, que no es tan difícil, para hacer y crear los mimbres necesarios para que tanto Ceuta como Melilla tengan una economía sostenible, sin pensar y sin tener que estar al socaire si abren la frontera o no la abren».